Llega
Se arrastran a la web, se pegan con Ctrl+V, o las manda el propio cliente por Telegram o WhatsApp desde el móvil. Veinte de golpe si hace falta.
Te la mandan por web, por Telegram o por WhatsApp. Se lee sola, tú revisas lo que ha entendido y sale lista para tu a3, tu Sage 50 o tu ContaSOL. Nadie teclea un asiento.
El trabajo que nadie quiere
Abres el PDF. Miras el NIF, lo copias. Miras la base, la copias. Miras el IVA, lo copias. Vuelves arriba porque ya no te acuerdas del número. Cuarenta veces. Son las siete y media y el día 18 entra otro lote.
Y eso se paga a precio de asesor. Porque quien teclea no es un mecanógrafo: es alguien que sabe de impuestos, haciendo lo único del oficio por lo que nadie le paga por saber.
Por qué existe esto
La prima de mi mujer vive en República Dominicana. Su marido es contable y lleva seis empresas. Puede llevarlas porque ella le pasa las facturas a mano.
¿Cuándo? Cuando se puede. Tienen dos niñas, de siete y de tres años.
Cuando salió el tema, pensé lo mismo que pensaba hace diez años.
Hace diez años trabajaba con mi madre en una alcaldía de los Andes venezolanos. Se llama Sandra y es licenciada en Administración. Yo estudiaba Administración de Empresas e Ingeniería de Sistemas, y en las vacaciones hacía de administrativo a su lado. Con sueldo, como a cualquiera.
En su mesa siempre había lo mismo: presupuestos, gastos, facturas, leyes. Mi trabajo era pasarlo a mano. Me daba una pereza enorme, y no lo cuento como una virtud: me pagaban por hacerlo.
Pero de lo que me acuerdo es de una noche.
Salió una ley que cambiaba los presupuestos de todas las instituciones. Había que rehacer los de la alcaldía a contrarreloj, o le quitaban una buena parte del dinero. Mi madre con una parte y yo con otra, cifra a cifra.
Éramos dos personas que sabían de presupuestos, haciendo de mecanógrafos hasta que amaneció.
No terminé ninguna de las dos carreras. Tuve que irme de Venezuela antes.
En Quito empecé de cero vendiendo móviles. En cada venta, lo mismo: el IMEI, los datos del cliente, la garantía, cuatro o cinco veces al día. El IMEI son quince números que vienen impresos en la caja. Yo los copiaba uno a uno.
Tres países. Y siempre alguien copiando a mano lo que ya estaba escrito.
No voy a decirte que Loadfactur naciera de aquella conversación. Era una deuda. Me la debía a mí y a toda la gente del oficio que he visto teclear, y ha venido conmigo en cada maleta.
Hoy vivo en España con mi mujer y mi hija, casi nueve años después de irme. Y lo he montado por lo mismo que cualquiera monta algo: para trabajar para ellas y para mí, y no para nadie más.
Y ahora mismo, en algún despacho, alguien está copiando a mano lo que ya está escrito. Puede que en el tuyo.
Cómo va
Se arrastran a la web, se pegan con Ctrl+V, o las manda el propio cliente por Telegram o WhatsApp desde el móvil. Veinte de golpe si hace falta.
Proveedor, NIF, número, fecha, base, IVA, IRPF, total, moneda y categoría. Lo que no aparece en el papel se queda vacío: no se inventa nada.
Lo dudoso te sale primero: la que no trae NIF, la que no cuadra, la que ya había llegado. Las limpias, todas de una vez. Al cerrar el trimestre, descargas el fichero que importa tu programa.
Para gestorías y asesorías
Ahí es donde entra esto.
Por dónde entran
Da igual el canal: las reglas de acceso son las mismas en los tres. Sólo mensajes privados, sólo de números que tú hayas autorizado, y cada persona ve las facturas de su cliente y de nadie más.
Arrastrar y soltar desde el ordenador. Lo que usa quien tiene las facturas en una carpeta.
Le hace una foto y se la manda al bot. Se monta en dos minutos: abre un enlace tuyo una vez y ya puede mandar.
Por la API oficial de Meta, con el número de la empresa. Es donde ya están tus clientes.
Antes de que pierdas el tiempo
Lo que no hace
Y no es una suite: no lleva nóminas, ni facturación de salida, ni remesas. Hace una cosa.
Tus datos
Las facturas originales se guardan en almacenamiento con jurisdicción europea, y la base de datos está en Europa occidental.
El original de cada factura se conserva el plazo que manda el Código de Comercio, no sólo lo que el sistema entendió de ella.
Los documentos no tienen dirección pública. Cada descarga vuelve a comprobar quién eres y de quién es esa factura.
Una factura de otro despacho no existe para ti, y la de un cliente no la ve el de al lado. El contenido de una factura se trata siempre como un dato, nunca como una orden: un PDF con texto escondido dentro no puede decirle nada al sistema. Cómo se tratan los datos.
Lo que cuesta
Leer una factura ya lo regalan varios programas. Lo que se paga es lo de después. Que entre en tu a3 o en tu ContaSOL sin que nadie la teclee. Que ninguna entre dos veces. Que alguien te avise de la que no ha llegado.
Una vez
1.250 €+ IVA
Cada mes
250 €+ IVA
La cuota son doce horas y media de esas ochenta y dos. La puesta en marcha se paga con lo que no tecleas el primer mes. Haz la cuenta con tus números: la pantalla del despacho te la hace cada mes, con tu precio por hora. Y si con los tuyos no sale, no lo contrates.
Pon lo tuyo: cuántos clientes, cuántas facturas, cuánto te cuesta la hora de quien las teclea. Si con tus cifras no sale, lo verás aquí sin que yo tenga que decírtelo.
Se abre tu correo con la cuenta ya escrita. No se envía nada hasta que le des a enviar.
Facturas al mes
Meses desde la puesta en marcha
La cuenta se queda corta a propósito. Solo he sumado el tiempo de teclear. En un despacho pasa más que eso, y nada de lo que sigue está en los números de arriba:
Cuanto más te pase de esto en tu despacho, más a favor sale la cuenta. Prefiero que el resultado se quede corto y que lo supere la realidad. Las cifras van sin IVA, porque tu despacho se lo descuenta.
Pruébalo con tus facturas
Lo más rápido es verlo con papeles de verdad. Mándame dos o tres de las que te llegan cada mes, y manda las peores que tengas: la foto torcida, el ticket arrugado, la del proveedor alemán. Te enseño en qué se convierten.
Si alguna no se lee bien, te lo diré. Prefiero decírtelo yo ahora que lo descubras tú pagando.
Hoy la demo ha llegado a su tope. Mándamelas por correo y te las devuelvo yo.
Y si llevas un despacho y ahora mismo no sabes cuántas horas al mes se te van en teclear, ése es el problema. No el precio de esto.
Suéltalas aquí. Manda las peores que tengas: la foto torcida, el ticket arrugado, la de un proveedor de fuera. Si alguna no se lee bien, te lo digo en pantalla; prefiero que lo veas ahora a que lo descubras pagando.
¿Prefieres no subir una tuya? Prueba con tres de las peores. Pulsa una para verla en grande y leerla:
Confidencial. Tu factura se lee, te enseño lo que ha entendido y desaparece: nada queda guardado. Cómo se tratan tus datos.
Así llega a tu programa
Es el fichero que generaría Loadfactur con estas facturas, para una empresa de ejemplo. Sale de la documentación oficial de cada formato. La primera importación en tu programa la hacemos juntos, y la cuota no empieza hasta que entra bien.
Apuntado. Te contesto yo.